Bo Diddley

Este mes le toca el turno a otro rocanrolero negro: Bo Diddley, un pionero con un estilo muy peculiar que, pese a no alcanzar el éxito masivo de, por ejemplo, Elvis, Chuck Berry o Little Richard, ha ejercido una enorme influencia en cantidad de bandas posteriores: grupos británicos de los ’60 como los Rolling Stones, los Pretty Things o Los Yardbirds, bandas de Garaje americanas y mogollón de grupos y solistas hasta nuestros días.

Ellas Bates, único hijo de Ethel Wilson y Eugene Bates, nace en una granja algodonera entre McComb y Magnolia (Mississippi) el 30 de diciembre de 1928. En 1934 es adoptado por una prima de su madre, Gussie McDaniel, tomando el nombre de Ellas McDaniel. A mediados de los ’30, la familia se traslada a Chicago, donde poco después el pequeño Ellas comienza a dar clases de violín con el profesor O.W. Frederick. Estudiaría este instrumento durante doce años, componiendo dos conciertos. Por las Navidades de 1940, su hermanastra Lucille le regala su primera guitarra: una acústica Harmony baratita.

Pero por esta época el joven Ellas no pretende vivir de la música, considerándola sólo un hobby. Nuestro protagonista soñaba con una vida en el campo: deseaba tener algún día una parcela de tierra en algún estado del Sur. De todas formas, aunque hobby, la música era importante para él. A Ellas siempre le habían fascinado los ritmos que había oído en las iglesias y trataba de traducirlos en su propio estilo. Gradualmente comenzó a copiar lo que hacía con el arco del violín, chasqueando las cuerdas de su guitarra. Batería frustrado, afirmaba que tocaba la guitarra como si tocase la batería.

Sigue practicando con la guitarra durante su adolescencia. Seguía sin pensar dedicarse profesionalmente a la música hasta que un día cae en sus manos una guitarra eléctrica. El flechazo es instantáneo. Poco tiempo después de dejar la escuela, forma su primer grupo, un trío llamado The Hipsters, luego conocido con el largo nombre de The Langley Avenue Jive Cats. Después de graduarse, tiene varios empleos, todos ellos mal pagados, incluyendo camionero, albañil y boxeador, de donde dicen que viene su nombre de guerra: Bo Diddley (otros dicen que se lo pusieron en el cole). También toca con su grupo para sacarse unos dólares extra. Por aquella época, en 1946, se casa con Louise Woolingham, pero su matrimonio no dura y un año después se vuelve a casar con Ethel Tootsie Smith, con la que estaría algo más de una década. Mientras tanto, desde 1946 es el líder del The Washboard Trio. En 1950 se les une Jerome Green a las maracas y, un año después, Billy Boy Arnold a la armónica. Las principales influencias de Bo eran Louis Jordan, Nat King Cole, John Lee Hooker y Muddy Waters.

En 1955, tras más de una década tocando en las calles, en mercados y en clubes de Chicago, llega su oportunidad: una prueba para el sello Checker (subsidiario de Chess), que le permite grabar ese mismo año su primer single: Hey Bo Diddley / I’m a man, que llega al número 2 de las listas de Rhythm & Blues y en el que empiezan a destacar su inconfundible voz y el particular sonido de su guitarra distorsionada. Gran importancia en el impacto de su sonido la tiene su banda: Jerome Green (maracas y respuesta vocal); su hermanastra, La Duquesa (2ªguitarra); Billy Boy Arnold (armónica); Joe Lee Williams o Bobby Parker (guitarra); Franz Kirkland o Clifton James (batería); Otis Spann (piano); y, en ocasiones, los Moonglows (destacado grupo de Doo-wop, como sabéis), a los coros. En esta formación podemos observar dos cosas: es un esquema bastante más complicado que el típico de guitarra-contrabajo-batería, lo que le va a conferir un sonido especial y propio, y también podemos observar el papel destacado de las guitarras, elemento muy característico de este sonido. Diddley va a ir sacando unas canciones salvajes, de un ritmo penetrante y enfático. Este mismo año de 1955 graba, entre otras, Run Diddley daddy y Pretty thing. También aparece en el show de Ed Sullivan. En 1956 graba Who do you love, Cops androbbers y Before you accuse me y toca la guitarra en el tema de Billy Stewart Billy’s Blues (Parts 1 & 2). Al año siguiente graba Mona y coescribe con Mickey y Sylvia el éxito de la pareja Love is strange. En 1958, la Chess edita su primer LP y, al año siguiente, su tema Say man, back again (grabado en 1958) alcanza el Top 20, su mayor éxito en las listas pop.

La década de los ’60 comienza con grandes cambios para él: se muda aWashington DC, donde construye su propio estudio de grabación en su casa, y contrae matrimonio con su tercera mujer, Kay Reynolds. En 1961, su tema Hey Bo Diddley (retitulado I’m going home) entra en el Top 40 británico, interpretado por Gene Vincent. Este año, la Checker Records edita su LP “Bo Diddley is a lover”. En 1962, es invitado a tocar en una fiesta privada en la Casa Blanca, evidentemente ante el presidente Kennedy y su esposa. Chess Records edita el tema de Billy Stewart Fatboy, coescrito por Bo. En 1963, Bo Diddley hace su primera gira por el Reino Unido, junto a los Rolling Stones, Little Richard y los Everly Brothers. El éxito es aplastante. No importa que la escena musical esté cambiando: Bo Diddley es insumergible. Pretty thing alcanza el Top 40 británico, su mayor éxito en las listas del Reino Unido. Este año, Buddy Holly obtiene un póstumo (como también sabéis había muerto en 1959) Top 5 británico con Hey Bo Diddley. En 1964 graba con Chuck Berry el LP Two Great Guitars. No era la primera vez que Chuck y Bo, buenos colegas, tocaban juntos: Bo había tocado la guitarra en Memphis Tennessee y en Sweet little rock and roller, éxitos de Chuck. Este año podemos observar una buena prueba de su influencia en las nuevas generaciones de músicos: aparece un nuevo grupo inglés que toma el nombre de una de sus canciones: The Pretty Things. En 1966 se rueda la película The legend of Bo Diddley. Dos años después, la Checker edita su LP Boss man, que es una reedición de su primer LP, aquel de 1958. Diddley se muda este 1966 a Granada Hills (California). El año siguiente, la Checker reedita muchos de sus primeros álbumes, reprocesados electrónicamente en stereo. El último año de la década se filma Sweet Toronto, en la que aparece nuestro prota.

Diddley continúa dando caña en los ’70. La Checker sigue editando sus LP’s: The black gladiator (1970) y Another dimension (1971) prueban que Diddley no ha perdido ni pizca de sus facultades. En 1971 se vuelve a mudar, esta vez, cumpliendo sus sueños de la infancia, a un rancho en Los Lunas (New Mexico), donde, te cagas, le nombran Sheriff Delegado. El cargo no le resta actividad: en 1972 se filman Let the good times roll y The London Rock’n’Roll Festival, apareciendo en ambas. También toca ese año en el Festival de Jazz de Montreux. El siguiente año se edita la banda sonora de Let the good times roll.

En 1974 se cierra una época de su vida, abandonando la Chess. Posteriormente diría que esta discográfica le estafó, no pagándole nunca royalties. Diddley sigue en activo, haciendo en 1975 una triunfante gira por Australia. En 1976, la RCA edita su LP The 20th anniversary of Rock’n’Roll. El año siguiente es MF Productions la que edita su doble LP en directo I´m a man. Y sigue con las mudanzas nuestro culo negro de mal asiento: en 1978 se traslada cerca de Hawthorne (Florida). Diddley se apunta a todas: en 1979 se va de gira con The Clash en el primer tour de los punkarras ingleses por USA.

Y llegamos a los ’80: En 1981, la Chess británica publica el doble LP Bo Diddley Chess Masters, seguido de un volumen 2 el siguiente año. En 1984, New Rose publica su LP Ain’t it good to be free. En 1985 participa en el Live Aid Concert de Philadelphia y aparece en la película 30th anniversary of Rock’n’Roll all-star jam. Empiezan los reconocimientos a su carrera. En 1986 es introducido en el Hall of Fame de la Asociación de la Música del Áreade Washington, en 1987 entra en el Rock’n’Roll Hall of Fame y en 1989 es admitido, junto con Willie Dixon, en el Hollywood Rock Walk. En 1990 recibe el Editor’s Lifetime Achievement Award de la revista Guitar Player. Chess sigue aprovechando sus archivos y edita The Chess Box. Mientras tanto, Triple X Records saca su CD Breakin’ through the B.S.

En 1991 la revista Vox incluye su Hey Bo Diddley como uno de los “100 discos que estremecieron al mundo”. Este año (en octubre) toca en los conciertos de Leyendas de la guitarra, en Sevilla, junto a gente de la talla de B.B. King, Albert Collins, Robert Cray, Dave Edmunds o Steve Cropper. En 1992 aparece en la convención nacional del Partido Demócrata y Rhino publica un CD tributo, el Bo Diddley beats. Pero que le hagan homenajes no quiere decir que esté acabado: en 1993 publica en Triple X su CD This Should not be, en 1994 New Rose saca su CD en directo Bo Diddley & Co. Live y en 1995 Triple X hace lo propio con su CD The mighty Bo Diddley. Su influencia sigue: en 1994 Dawn Penn llega al Top 3 del Reino unido con You don’t love me (no no no), que en realidad es el tema de Bo She’s fine, she’s mine retitulado. Siguen los premios: en 1996 se lleva el Lifetime Achievement Award de la Fundación de Rhythm’n’Blues. Code Blue Records publica su CD A man amongst men. En 1998 recibe un Lifetime Achievement Award de la Recording Academy en la ceremonia de los Grammy. El Rock’n’Roll Hall of Fame aclama su canción hey Bo Diddley como una de las 500 canciones que formaron el Rock & Roll.

Y llegamos a la actualidad: el año pasado entró en el Hall of Fame de los músicos del Mississippi y en el de la Asociación de la Música de Florida del Norte, y este mismo año, la grabación de 1955 de Hey Bo Diddley ha sido incluida entre las 365 canciones del siglo. ¿Qué más puedo decir? En estos momentos suena en mi equipo de música Run Diddley daddy. Oigo a Bo mugir y pegarle hostias a la guitarra. El Gladiador Negro os pateará el culo, pequeños. Oh yeah!

Roberto Blanco Tomás.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en 2001.

Little Richard

Hace unos meses os hablaba de Elvis, el Rey. Ahora es el momento de hablaros de la Reinona del Rock & Roll: Little Richard. Se trata posiblemente de la personalidad más compleja del universo del Rock: ególatra, religioso-folclórico, homosexual, exhibicionista (no lo entendáis por el lado guarro; que yo sepa no va por ahí enseñando el nabo), histérico... Asegura que si él no consiguió el éxito de Elvis fue por el color de su piel (sabéis que Little Richard es negro, ¿no?) y por su plumazo, pero que él es el verdadero Rey del Rock and Roll y que todos los demás le han copiado. Aunque se pasa un taco, sí es cierto que Ricardito ha tenido una enorme influencia tanto en sus contemporáneos como en lo que vino después (desde los Beatles hasta Prince, pasando por la Creedence). Veamos su historia.

Richard Wayne Penniman nace en Macon (Georgia) el 5 de diciembre de 1935. Su ambiente familiar va a ser decisivo en el desarrollo de su personalidad extravagante y superlativa. Es el tercero de doce hijos de una familia de profundas creencias religiosas, lo que no es impedimento para que su padre sea un destilador ilegal de whisky. Además tiene dos tíos predicadores y un abuelo músico.

El joven Ricardo canta Gospel en el coro de la iglesia y aprende a tocar el piano. En su casa se escuchaba lo políticamente correcto de la época: crooners, espirituales y demás músicas socialmente aceptadas, pero Richard pronto empieza a necesitar algo más fuerte, hasta que, en sus palabras, “descubrí que estaba en mí mismo”. Recorre los pueblos del Sur tocando el piano para un charlatán al que llamaban Dr. Hudson, de estos que venden botellas de “cúralotodo”. Richard tiene trece años y, cuando vuelve a casa, su padre, escandalizado por esta fuga y por las tendencias homosexuales del chaval, le pone de patitas en la calle.

Fuera del nido, todas sus tendencias se desarrollan con mayor rapidez. Afortunadamente para él, es adoptado por un matrimonio blanco, Ann y Johnny Johnson, que le permiten desarrollar sus aptitudes artísticas en el Tick Tock, el club que regentan. En 1951 gana un concurso local que le permite debutar en la RCA,  para la que graba dos singles de una clara influencia Rhythm & Blues. Estas grabaciones no obtienen demasiado éxito y en 1954 pasa al sello Peacock, para el que registra algunos temas, igualmente sin resultados.

Es en esta época cuando siente que necesita acelerar su visión del Rhythm & Blues, de exagerar y confundir su estética, de ir más allá. Además, Richard se da perfecta cuenta de que tal y como va su carrera no avanza. Estamos en 1955. Aconsejado por un amigo, Little Richard envía una cinta al sello Specialty, de Los Angeles, al tiempo que para subsistir se ve obligado a trabajar lavando platos en la estación de autobuses de Macon. Meses más tarde, cuando ya no lo esperaba, llega la respuesta de Specialty y un billete de avión a New Orleans, una de las ciudades importantes en la música sureña y teatro de operaciones de varias discográficas. Las primeras sesiones de grabación no resultan a causa de los nervios y de tocar con músicos que no conoce. Durante un descanso, Richard se sienta al piano y toca casi sin darse cuenta una de las melodías que había compuesto mientras fregaba platos. Bumps Blackwell, el productor al que Specialty había confiado a Ricardito, pega un respingo. Esa es la canción. El problema es que la letra es demasiado fuerte. Llaman a una señorita y piden a Little Richard que vuelva a tocar la canción en su presencia. En menos de una hora Dorothy La Bostrie escribe un nuevo texto y se graba inmediatamente la canción: ha nacido Tutti frutti. Sintetiza el nuevo estilo: voz estridente y desatada, interpretación enérgica, uso de onomatopeyas... El resultado es explosivo: las emisoras negras y las blancas no paran de radiarlo. En muy pocos días vende 200.000 copias y permanece en las listas hasta la primavera de 1956.

Richard regresa triunfante a las listas en 1956 y 1957 con Long tall Sally, Keep a Knockin´, Rip it up y Good golly Miss Molly. Al mismo tiempo comienza a hacer giras (lógico: hay que promocionar al nuevo astro y la verdad del Rock & Roll está en el directo). Little Richard da la vuelta al mundo, convirtiendo cada concierto en un espectáculo. A finales de 1957, Little Richard se dirige a Australia. Uno de los motores del avión se incendia. El cantante cree ver en ello una señal de Dios, que le quiere castigar por difundir el pecaminoso Rock & Roll y promete dejar el mundo del espectáculo si el fuego se apaga. Cuando llega al aeropuerto olvida su promesa y lleva a cabo la gira tal y como estaba previsto. A la vuelta, se incendia de nuevo uno de los motores del avión. Esta vez, histérica perdida, Little Richard decide que es Dios de nuevo, que le va a castigar por faltar a su promesa, y vuelve a prometer, a cambio de su vida, no sólo abandonar la música sino dedicarse a la religión. De nuevo se apaga el fuego y, al llegar a EE.UU., Richard cumple su promesa y se pone a estudiar teología para hacerse curata.

A pesar de todo, durante sus años con sotana sigue grabando para Specialty, pero ahora hace Gospel. En 1959, no puede resistirse a la tentación de volver a lanzar algunos temas de Rock & Roll, editados bajo el seudónimo de The Upsetters. En 1962 vuelve al Rock & Roll con un tour por el Reino Unido. En los '60 grabará nuevas versiones de sus éxitos y, aunque no consigue ningún hit, en 1968 había vendido ya más de 32 millones de discos por todo el mundo. En los '70, su afición por las drogas y sus desenfrenados apetitos sexuales le convirtieron en una caricatura de sí mismo. Su Iglesia le había rechazado por homosexual y la poli le había detenido varias veces por actos deshonestos en lavabos públicos (mucho antes que a George Michael; todo un pionero). La muerte de uno de sus hermanos le lleva a desintoxicarse, al tiempo que se hace vendedor de Biblias (qué pesao). En 1985 vuelve del retiro, y con una biografía bajo el brazo. En 1986 entra en el Rock and Roll Hall of Fame. Aparece en pelis, shows de televisión y sigue tocando. Los premios de reconocimiento se suceden: en 1990 le dan una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. En 1993 recibe el Lifetime Achievement Award de la National Academy of Recording Arts and Sciences. En 1994, la Rhythm & Blues Foundation le otorga el prestigioso Pioneer Award. En 1997 se lleva el Award of Merit de los American Music Awards, en reconocimiento a sus contribuciones y su influencia en la historia de la música.

Little Richard sigue tocando en la actualidad y también sigue igual de excéntrico, ególatra, histérico y excesivo; pero con la diferencia de que ahora, como está consolidado como una respetable estrellona del Rock, todos le ríen sus excentricidades y le lamen el culo. ¡Dales duro, Ricardito!

Roberto Blanco Tomás.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en 2001.


Chuck Berry

Diego A. Manrique, en la Historia del Rock de EL PAÍS, describía de forma muy acertada las canciones de Chuck Berry: ritmo imparable, guitarra afilada, sonido electrificante, historias de excepcional precisión y poder de evocación. Como instrumentista define lo que es el estilo básico de los guitarristas de Rock hasta el presente. Como compositor, sus piezas retratan de forma imperecedera el estilo de vida de la América juvenil de los años cincuenta.

Hay muchos aspectos desconocidos en la vida de Charles Edward Anderson Berry. Uno de ellos es su fecha de nacimiento: unos dicen que fue el 18 de octubre de 1931; otros dan como válido el mismo día y mes, pero de 1926; y, por último, otros afirman que fue el 15 de enero de 1925. Con el lugar de nacimiento ocurre lo mismo: unos dicen que nació en St. Louis (Missouri) y otros que en San José (California). En cualquier caso, da lo mismo: lo importante para todos los amantes del Rock & Roll es que naciera, y ya está. Lo que sí es cierto es que con sólo unos meses de vida, el amigo Berry vivía con su familia en St.Louis, en el gueto de Elleardsville. Su padre, un carpintero muy trabajador y muy ligado a la iglesia baptista, había llegado a esa ciudad con la típica intención de casi todos los padres de estrellas del Rock & Roll: salir de la miseria. Desde muy pequeño, Berry se interesa por la música, consiguiendo una guitarra con la que practica noche y día. Con el ejemplo del padre y de una madre bastante firme en la economía doméstica aprende pronto el valor del esfuerzo personal y del ahorro y se hace con su primer coche: un Ford V-8 del ´34, el primero de una larga lista. Además de los coches, le apasiona la fotografía, la electrónica y todo lo que tenga que ver con la técnica. Pero la mayor afición de su vida van a ser las tías (junto con la música, que son compatibles). Pronto despuntará como follarín incansable. El alcohol, sin embargo, no le va, haciéndose totalmente abstemio tras una primera experiencia desagradable con éste (una mala tarde la tiene cualquiera).

La primera vez que visite la cárcel (habría otras dos, pero todo a su tiempo) será en el verano de 1944. Charles se sube a un buga con dos colegas, hacia Kansas City. Pretenden llegar a California (todo el mundo pretende llegar a California. Deben repartir caramelos o algo así). Total, que se quedan sin pelas y a uno de sus coleguitas se le ocurre atracar una panadería. Nuestro héroe participa en el segundo atraco, esta vez a una barbería. De vuelta, el coche se jode y nadie para a ayudarles. Hacen bien, porque, tras mucho esperar, al primer buen samaritano que para le roban el coche, siendo detenidos poco después. Le condenan a 10 años de trena, pero sólo cumple tres en el reformatorio de Algoa (Missouri). Cuando vuelve a casa, en el ´47, se pone a currar de carpintero con su padre, que empieza a llamarle Chuck. Poco después se emplea como obrero en la cadena de montaje de la General Motors. Pronto ahorra para otro coche: un Buick Roadmaster Sedan del ´41. Berry mantiene la típica actitud de negro testarudo que curra duro para aprender las reglas y progresar en el mundo de los blancos. Él no es racista, y sus gustos cinematográficos y musicales abarcan tanto a blancos como a negros. Su afán de progresar le lleva a inscribirse en la School of Beauty Culture, un instituto de belleza al que iba después del curro. Consigue el título de peluquero y abre su propia peluquería con unos ahorrillos. Por esta época, en octubre de 1948, tiene lugar su boda con Themetta Suggs (a la que Chuck llama cariñosamente Toddy), una mujer bastante discreta. En 1950 nace su primera hija: Darlin´ Ingrid Berry (por Ingrid Bergman, su actriz favorita). Toddy le dará 2 hijas más y un hijo, pero Chuck se hinchará, durante su carrera, de ponerla los cuernos con mogollón de tías, blancas en su mayoría, que salen bien satisfechas. La guitarra no es el único instrumento que sabe manejar el follador rocanrolero de fino bigotillo, muñeca.

Sigamos por donde íbamos: la afición de Chuck por la música no había disminuido. Berry venía sacándose un dinerillo extra tocando profesionalmente en los clubes de St. Louis Blues y Country para negros desde la primavera del ´52. Su banda, el Chuck Berry Combo (compuesta por Johnnie Johnson al piano, Ebby Hardy a la batería y él mismo a la guitarra y cantando), va aumentando su popularidad en la zona y consigue convertirse en la estrella de uno de los clubes más famosos de St. Louis: The Cosmopolitan Club. En esta época, toda la gente del mundillo sabía ya que iban a dar el campanazo. Los miembros del grupo visten elegantes uniformes en sus bolos y su amplio repertorio va desde las baladas de Nat King Cole hasta el Blues, pasando por Louis Jordan. La única banda que les disputa el título de “mejor grupo” de esa zona es la de Ike Turner, que toca al otro lado de la ciudad.

Chuck era perfectamente consciente de que podía conseguir algo grande con su música, pero St. Louis se le quedaba pequeño. En el verano de 1954 viaja a Chicago con un colega y ve en una noche a Howlin´ Wolf, a Elmore James y a su ídolo Muddy Waters. Chuck se arma de valor y le pide a Muddy tocar con él un par de temas en el show de la noche siguiente. Muddy queda impresionado con la habilidad a la guitarra que le demuestra Chuck en el camerino. Accede y le aconseja que vaya a los estudios de la Chess (discográfica para la que graba Muddy. La Chess es un sello mítico en la historia de la música negra) para conseguir un contrato. Al día siguiente, Berry se presenta en la discográfica con una cinta que contiene dos canciones: Wee wee hours (adaptación de un clásico del Blues) y Maybellene (composición propia, partiendo de un viejo éxito Country). Es este tema el que llama la atención de Leonard Chess, que recomienda que la graben adaptada a esa nueva música que llaman Rock and Roll. Como se puede ver, la entrada deChuck Berry en el nuevo ritmo es casual. En mayo de 1955, con Len Chess manejando un magnetofón monoaural Ampex 403, graba Maybellene, Wee wee hours, Thirty days y You can´t catch me.

Firma contratos de grabación y edición y regresa a casa, al curro de carpintero, al que ha vuelto (la música aun no le da de comer, y tiene una familia que mantener). Pasa el tiempo sin obtener respuesta de Chess. De repente, Maybellene salta a la radio y se convierte en un éxito. Aquí interviene de forma decisiva Alan Freed, que recibe una copia y la pincha sin parar (Freed figura como coautor del tema por gentileza de la discográfica). Desde este momento, Berry se va a convertir en una de las figuras del abanico de Alan Freed. La canción se sitúa  en lo alto de las listas de música negra y cabalga también por las emisoras blancas. La carrera de Chuck se dispara: sale de gira, tocando en clubes de Atlanta (Georgia) y en varias ciudades de Nueva Inglaterra, para empezar, y después en los teatros Paramount y Apollo, en Nueva York. Espabila cantidad en la gira, aprendiendo bien el oficio. Hace escala en Chicago para realizar una sesión de grabación el 20 de diciembre de 1955, de la que salen No money down, Together we will always be, Down bound train y otras. A partir de este año no va a parar: recorre el país de concierto en concierto, destacando por su profesionalidad y por su capacidad de espectáculo, con detalles como sufamoso duckwalk (“paso del pato”); actúa en cantidad de shows de radio y TV y aparece en unas cuantas pelis, entre ellas Rock, Rock, Rock (1957) y Go, go, go (1959). Sigue grabando bastantes discos y colocándolos en las listas. Se considera que puede ser un serio competidor de Elvis, pero varios detalles juegan en su contra: el color de su piel (su éxito le ha convertido en uno de los artistas más odiados por los adultos blancos bienpensantes de USA), la mala infraestructura de su compañía y la ausencia de un empresario en condiciones que se la juegue por él.

Pero su música no acusa estos problemas: se consolida como un estupendo guitarrista. Su sonido es Blues de Chicago, aderezado con toques de Country y del Jump Blues de Louis Jordan. Sus letras demuestran una gran capacidad para contar historias en el escaso tiempo que dura una canción. Aunque es un adulto, conecta dabuti con la juventud, lo que podemos comprobar si echamos un vistazo a los temas que trata en sus canciones: la hostilidad adolescente (Almost grown), la incomprensión de los adultos (Too much monkey business), la gran importancia del automóvil en la juventud americana (Maybellene, No particular place to go, No money down, Jaguar and Thunderbird, You can´t catch me)... También, como todos, habla de las relaciones chico-chica, en las que cuela algún detalle erótico en la mejor tradición Blues. Otro rasgo personal es la adición de detalles humorísticos a sus canciones. Berry se da cuenta de que el nuevo estilo puede ser un gran medio de comunicación y, como todos los intérpretes de Rock and Roll, también crea temas militantes: Rock and Roll music, Roll over Beethoven, Let it Rock... y, por supuesto, escribe el cantar de gesta por antonomasia al arquetipo de rocanrolero: Johnny Be Goode (una prueba irrefutablede la importancia de esta canción en la historia del Rock y de la música en general es que fue elegida como uno de los mensajes representativos de la civilización humana que fueron lanzados en la sonda espacial Voyager I, en busca de otras formas de vida inteligente. Anda, ¿eh?). Tampoco se olvida del fenómeno fan: Sweet little Rock and Roller, Sweet little sixteen, Little queenie, Go bobby soxer... El lenguaje que utiliza está repleto de barbarismos, pronunciaciones macarrónicas y palabras medio inventadas, que pasan directamente al argot quinceañero.

En 1956, tras un concierto en Pittsburgh (Pennsylvania), conoce a la que podemos considerar como la mujer de su vida, a la que, fíjate tú, nunca se pasará por la piedra. Se trata de Francine, una chica judía de 20 años. Se hacen muy colegas y, cuando hay más confianza, ella le habla de la necesidad que tiene él de organizar sus asuntos. En noviembre de 1957, Francine (Berry la llama Fran) se va a St. Louis para trabajar con Chuck. Empieza revisando taquillajes e impagados. En febrero de 1958, abren una oficina: la sede de Chuck Berry Music Inc., desde donde se lleva la carrera de Chuck, el club de fans y sus cada vez más importantes operaciones inmobiliarias. Ah, Fran también toca la percusión en Memphis (joder con la niña). En marzo de ese año inauguran el Club Bandstand, un garito que regentará el propio Berry. Luego inauguran el Berry´s Park, un parque de atracciones que han construido en Missouri. Para costear las obras, Berry toca en cualquier sitio que le ofrezcan, viajando solos él y su guitarra y ahorrando al máximo, lo que va a influir en su creciente fama de rácano (por otra parte, ganada a pulso y seguramente influida también por las experiencias de su juventud que antes mencioné). Este mirar por el dinero le permite, en 1959, comprar una casa en el mejor barrio negro de St. Louis.

Pero llegan los problemas: ese año, en uno de sus viajes “conoce a” -según unos- o tiene un lío con -según otros- (qué más da) una chavalita medio apache llamada Janice Escalante, en Juárez (Méjico) -según unos- o en El Paso (Texas) -según otros- (sigue dando igual). La niña no le suelta y Chuck decide traérsela a St. Louis y emplearla en el guardarropa de su club, vestida de india (qué exótico, tú). Y otra vez las dobles versiones (qué trajín): parece ser que, meses después, Chuck la despide y la india, según una versión, es detenida al ser descubierta prostituyéndose en un hotel; según otra, ella misma se planta en comisaría. El caso es que la niñata dice que tiene 14 tacos y que Chuck la ha obligado a ejercer la prostitución en su local. Chuck está en un buen lío, ya que tiene pendiente otro juicio por haber sido parado en la carretera acompañado de una joven francesa. De nada sirve que intente explicarse diciendo que él sólo quería aprender español y que no tiene ni idea de lo que hacía la niña fuera de su garito. Es procesado por trata de blancas. El juicio subsiguiente es seguido con atención por toda la nación. En el fondo, no sólo se juzga a Chuck Berry, también se juzga al Rock & Roll. Berry es declarado culpable, pero el juicio es invalidado por el talante racista de jurado y juez. El juicio de la francesa lo gana al declarar ésta que está enamorada de él, pero en el segundo juicio de la joven india es declarado culpable de haber impulsado, inducido e incitado a una menor a entregarse al libertinaje y sentenciado a tres años y una multa de 10.000 dólares. No sé si era culpable o no, pero, aparte de que la cría era una mala puta, el color de la piel de Chuck influyó en el veredicto, seguro.

Pasa la mayor parte de su condena en el Federal Medical Center de Springfield (Missouri), donde aprovecha, siempre emprendedor, para estudiar empresariales, leyes, contabilidad y mecanografía. Allí escribe también nuevas canciones: Nadine, No particular place to go, Tulane, You never can tell y Promised land. Sale en libertad condicional el 18 de octubre de 1963 y se traslada a Chicago. Al recuperar la libertad encuentra un panorama totalmente distinto al que conocía. Su figura se ha revalorizado gracias a los nuevos grupos de éxito (Beatles, Stones, Kinks...), que se consideran influenciados por su música. Berry vuelve a los escenarios, cosechando algunos éxitos menores hasta 1965, pero se le considera una vieja gloria y tiene fama de mala leche y de rácano. En mayo de 1964, viaja por primera vez a Inglaterra para dar unos conciertos. Consigue bastantes actuaciones gracias a la moda Beatles/Rolling. La mayoría de los ídolos del Rock & Roll están fuera de combate por diversos motivos y él sabe adaptarse a los tiempos, cambiando de imagen: patillas, pantalones de campana y camisas de colorines. Mola a todo el mundo: en la segunda mitad de los sesenta es reivindicado por los hippies (te cagas), que ven en él a un predecesor espiritual (malditos porros), pero él se concentra en su Berry´s Park. En él se organizan varios festivales que congregan a mucha peña y que provocan quejas en el paleto vecindario. Fran se cansa y abandona el barco para volver a casa, pero regresa un par de años después. Chuck tira p´alante y acentúa su profesionalidad exagerándola hasta el racanismo (nada de bises, dinero extra por cada minuto de más en sus shows...). A partir de 1970, se convierte en un habitual de los conciertos nostálgicos. En uno de ellos (en Coventry, Inglaterra), graba y publica su discográfica sin su consentimiento My ding-a-ling, oda a la masturbación que llega al número 1 en 1972 y se convierte en el mayor éxito de su carrera. El éxito económico trae una auditoría del fisco, que le empura por impuestos no pagados de 1973-74. El 10 de agosto de 1979 ingresa en el Lompoc Prison Camp (California) por tres meses. En la trena termina su autobiografía. En 1975 había firmado un contrato con la Chess que le aseguraba un álbum anual, lo que confiere estabilidad a su carrera. A mediados de los ochenta ingresa en el Rock´n´Roll Hall of Fame y protagoniza la peli autobiográfica Hail! Hail! Rock and Roll.

Y hasta aquí la historia de Charles Edward Anderson Berry. Actualmente, con los royalties que sigue cobrando por los cientos de versiones que se han hecho de sus temas, Chuck vive de puta madre. Además, continua tocando y la gente no le ha olvidado: es una estrella del Rock & Roll. Sí señor. 


Roberto Blanco Tomás.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en 2001.

Carl Perkins


Carl Perkins ha sido siempre uno de mis favoritos. No se trata sólo de que fuera un compositor y guitarrista fuera de serie. En mi predilección también influye su carácter: era un tío muy majo. De hecho, entre las razones principales por las que no obtuvo todo el éxito que merecía debemos considerar su modestia y su sencillez. Carl Perkins no era un tipo ambicioso; simplemente hacía lo que le gustaba hacer: tocar Rock & Roll. Además, se llevaba muy bien con todo el mundo. Todo el mundo pensaba que debía tener algo de envidia a Elvis por haberle robado parte del éxito cuando el Rey versionó Blue suede shoes, el mayor hit de Perkins, pero lo cierto es que Carl estaba profundamente agradecido al de Tupelo porque decía que a él y a muchos otros les dieron la oportunidad de grabar Rockabilly gracias a que Elvis había roto el hielo previamente. Carl, que era un tío legal, comprendía el éxito de Elvis, ya que pensaba que era un artista completísimo, con una gran voz, una capacidad natural para interpretar lo que le echasen y además un enorme atractivo para el público femenino. Perkins era muy amiguete de Elvis. De hecho, Perkins era amiguete de todo el mundo, no sólo de los músicos de su generación, sino de gente tan diversa como los Beatles, Iggy Pop o los Stray Cats. Y siempre estaba dispuesto a tocar y pasar un buen rato con quien fuera. Recientemente me pillé un CD de un grupo danés de Rockabilly adolescente (The Billys; el CD se titula Rockabilly Rebels) y cuál sería mi sorpresa al ver que Perkins, los Jordanaires y Charlie McCoy tocaban con ellos en varios temas y que uno de éstos lo cantaba Carl. Debe de ser la última o una de las últimas cosas que grabó. Tampoco tenía problemas para aparecer encualquier homenaje o concierto benéfico en que se lo pidiesen. De buen rollito, Carl.

Carl Perkins nace en Tiptonville (Tennessee) el 9 de abril de 1932, siendo el segundo de tres hijos varones de un matrimonio de granjeros. Como viene siendo habitual en los primeros ídolos del Rock & Roll, sus orígenes eran bastante pobres. Los Perkins vivían en una granja subvencionada por el Estado y su familia era la única de raza blanca de la zona. Esto constituye otro factor importante: Carl, con raíces culturales blancas y rodeado de las costumbres y la música negras. Desde muy pequeño demuestra aptitudes para el manejo de la guitarra. Su maestro en este instrumento es un bracero negro de la plantación llamado John Westbrook. El primer instrumento de Carl lo construye él mismo (no hay pelas) con una caja de cigarros.

En 1945, los Perkins se trasladan a Bemis en busca demejor fortuna. Ese año Carl gana un concurso de jóvenes talentos cantando Home on the range. Esto le anima a componer su primera canción: Movie magg, que una década más tarde sería su primer disco con la Sun Records. Carl convence a sus hermanos Jay B. y Clayton para formar un grupo: la Perkins Brothers Band. Antes de dos años ya ofrecen regularmente un show radiofónico en la WTJS y actúan en varios clubes. Carl Perkins, como músico sureño que es, combina influencias Blues (John Lee Hooker, Muddy Waters…) y Country (Bill Monroe, Hank Williams…), pero, de momento, su música está más escorada hacia el Country que hacia el Blues. En 1953, Carl se compra su primera guitarra (una Les Paul), Clayton se pilla un contrabajo y Jay B., una guitarra acústica. También contratan a un batería: W.S. Fluke Holland, que más tarde tocaría en la banda de Johnny Cash. Por Holland conoce Carl a Curley Griffin´, cantante y compositor ciego que le anima a grabar. A finales de este año, Carl envía cintas de su grupo a varias discográficas, sin resultados. Sigue con los bares, pero cada vez lo hacen mejor y, aunque continúan sonando a lo Hank Williams, poco a poco van introduciendo influencias Blues. Perkins cuenta con buenas aptitudes: canta, escribe casi todos sus temas y es un guitarrista cojonudo. De hecho, Carl ya es famoso en la zona de Memphis por su particular forma de tocar la guitarra: un toque muy cuidadoso, con las notas sonando muy claras. Nuestro hombre contará años después que esto no tenía nada que ver con el virtuosismo; que tocaba así porque tenía miedo de que se le jodiera alguna cuerda, ya que muchas veces no tenía pelas para comprar otra.

Escuchar el That´s all right, mama por Elvis va a ser lo que le anime a profesionalizarse definitivamente. Ese mismo año (1954), Carl viaja a Memphis para ver a Sam Phillips, pero fracasa en su intento porque Sam está muy liado con la promoción del primer single de Elvis. Perkins insiste hasta llamar la atención de Marion Keisker, la secretaria de Phillips, que consigue que éste escuche Movie magg (no veas lo que le debe la historia del Rock & Roll a la buena de Marion; recordad que también fue ella la que descubrió a Elvis). A Sam le interesa, pero no le acaba de convencer (este hombre, siempre igual) y le pide otra canción. Perkins le trae, al cabo de unos días, Turn around. El 25 de enero de 1955, Carl Perkins firma el tan ansiado contrato con la Sun.

El primer single de Carl es editado por Flip, un sello subsidiario de la Sun, pero, tras la entusiasta acogida por parte de los DJ´s, la Perkins Brothers Band grabará ya con la casa madre. El mes siguiente salen de gira con Elvis y luego se les une Johnny Cash. En septiembre sale el segundo single, con Let the jukebox keep on playing, tema Country, en la cara A, y Gone, gone, gone, tema Rockabilly, en la cara B. En noviembre, Elvis es vendido a la RCA, lo que va a influir, y mucho, en la carrera de Carl Perkins. Sam Phillips creía, tras la marcha del Pelvis, que podría repetir la fórmula con facilidad. Necesita a alguien que interprete el nuevo estilo y que lo haga con calidad, y en esta parte del plan es donde encaja Carl.

En este momento, su carrera se dispara. Phillips le promociona con actuaciones en la radio, incluido el Grand Ole Opry. El estilo de Perkins se orienta definitivamente hacia el Rockabilly. El 19 de diciembre tiene lugar una sesión de grabación histórica en la que se graban Blue suede shoes y Honey don´t, compuestas por Carl y editadas el 1 de enero de 1956. Hay un detalle de la mítica Blue suede shoes que no debemos pasar por alto: es una de las primeras canciones que habla de la importancia de la indumentaria como elemento distintivo del rockero (“puedes hacer cualquier cosa/ pero apártate de mis zapatos azules de gamuza”). Estamos ante el nacimiento de la tribu urbana. La reacción del público ante este tema es bestial y el disco se convierte inmediatamente en éxito de ventas. La canción sería grabada posteriormente por Elvis, robándole parte del éxito, pero Perkins la sitúa en los primeros puestos de las listas de Pop, Country y Rhythm & Blues, lo cual tampoco es moco de pavo.

Carl Perkins va a ser promocionado a escala nacional, con varias apariciones en la tele. El colofón de esta campaña será una actuación en el famoso show de Ed Sullivan. El 22 de marzo, tras una sesión de grabación en la Sun, los Perkins suben a un Cadillac (regalo de Sam) y ruedan hacia el Norte, rumbo a los shows de Ed Sullivan y Perry Como. A mitad de camino, en Wilmington (Delaware),  sufren un accidente. Carl tiene que guardar cama durante 6 meses a causa de una fractura de cráneo y Jay también resulta gravemente herido. En septiembre vuelven al estudio y, pese a que graban temas tan cojonudos como Boppin´ the Blues, que consigue buenas ventas, el tiempo pasado en el hospital había sido el suficiente para joderles una carrera más que prometedora, en aquella época tan vertiginosa en el campo musical. Aunque seguirían teniendo éxito, Carl ya no tenía la posibilidad de ser un nuevo Elvis.

Ese mismo septiembre graban otro single: I´m sorry, I´m not sorry y Dixie fried, dos rockabillies auténticos. El disco obtiene enormes ventas en los estados del Sur, pero pasa bastante desapercibido en los del Norte. Seguramente los textos eran demasiado para la época. Durante 1957 salen tres nuevos discos de Perkins, todos ellos éxitos, pero todos bastante lejos del éxito que obtuvo con Blue suede shoes. Carl Perkins iba poco a poco quedando relegado a la segunda fila. Sus siguientes discos mantenían la calidad de siempre, como Matchbox, clásico del Blues, en el que Perkins era acompañado por Jerry Lee Lewis al piano. Pero la mala suerte le sigue persiguiendo: su single Dixie fried es censurado en Inglaterra.

Sam Phillips quiere reflotar la carrera de Perkins y, en diciembre, lanza el tema Glad all over, apoyado por una poderosa campaña publicitaria. Carl aparece cantando esta canción en la peli Jamboree, en la que también salían Fats Domino y Jerry Lee Lewis. Una vez más, el intento fracasó y Carl cayó en una fuerte depresión. En 1958, sus oportunidades eran ya nulas porque las nuevas estrellas de la Sun eran Johnny Cash y Jerry Lee Lewis, lo que no le dejaba mucho sitio. Y sigue la mala suerte: las heridas que su hermano Jay había sufrido en el accidente empiezan a molestarle. En junio, la banda se disuelve por un tiempo y Clayton se aficiona a la bebida, acabando alcoholizado. Lo mismo le ocurre a Carl, cada vez más inmerso en su depresión, tocando fondo con la muerte repentina de Jay. Pocos meses después expira su contrato con Sun y decide no renovarlo. Johnny Cash, cuyo contrato también había expirado, le convence para abandonar la compañía y firmar con Columbia, donde podían obtener un porcentaje mayor de los royalties (era práctica común en Sun pagar poco de royalties a los artistas).

Durante los años siguientes, Carl cambia de compañía en numerosas ocasiones. A finales de los sesenta recorre el circuito Country con Johnny Cash. También realiza giras con sus hijos Stan y Greg. Nunca recuperó el éxito perdido, pero siempre fue una estrella del Rock & Roll, y siguió haciendo giras por EE.UU. y Europa mientras se tuvo en pie. Murió el 19 de enero de 1998, en un hospital de Nashville (Tennessee), a causa de problemas cardiacos. El hombre, con sus 65 años, había sufrido ya tres infartos en noviembre y diciembre del ´97. Su corazón ya no pudo más.

Descansa en paz, Rockin´Guitar Man.

Roberto Blanco Tomás.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en 2001.

Elvis Presley

Bueno, estaba cantado, ¿no? Después de hablar el mes pasado de Bill Haley, el primer ídolo del Rock considerado como tal y “explorador” del “nuevo mundo” que supone la llegada del Rock & Roll, este mes toca hablar de Elvis, el Rey. Elvis, como Bill Haley, no inventa nada nuevo, pero si Haley dibujó a los jóvenes un boceto del nuevo género musical, Elvis lo va a mostrar en todo su policromo esplendor, liderando toda una revolución musical e incluso social. Es la primera vez en la historia de la música que aparece un estilo hecho por y para jóvenes. Muchos han hablado de la revolución de los Beatles. Pues bien, la revolución de Elvis en la segunda mitad de los años cincuenta es años luz más rompedora que la de los cuatro de Liverpool. De hecho, es Elvis quien hará posibles a los Beatles y a todo lo que vino después. Y es curioso, porque el chico de Tupelo jamás pretendió ser un revolucionario en nada: siempre fue más bien conservador. Y nunca quiso ser provocador ni resultar arrogante. Al contrario: a los adultos que le trataron les resultaba sorprendente descubrir que “El Flash de Memphis” era, en realidad, un chaval sureño tímido y educado. Pero claro, cuando lo contaban nadie les creía. Elvis fue para la sociedad americana biempensante, hasta que se fue a la mili, la personificación de Satanás. Y lo que ocurría era que Elvis amaba la música apasionadamente; la sentía en su interior y le hacía transformarse en el escenario. Pero, como de costumbre, será mejor empezar por el principio.

Elvis Aaron Presley nace el 8 de enero de 1935 en Tupelo (Mississipi) en un parto de gemelos, pero sólo sobrevive él. Esto tiene su importancia porque el quedar de hijo único va a convertirle en un niño bastante enmadrado. Su familia es un clarísimo ejemplo de white trash. Su padre curra donde y cuando puede y pasan auténticos apuros económicos. La música le marca desde pequeño: en 1943 se celebra en Tupelo la feria anual de los estados de Mississipi y Alabama. Elvis, subido a una silla en el escenario, canta un viejo tema Country, Old shep, obteniendo el primer premio.

A los trece años, su familia se instala en Memphis (Tennessee) en busca de una mejor fortuna. Decisión correcta, ya que su situación mejora: Vernon y Gladys (que así se llamaban sus padres) encuentran trabajo y, además, el Ayuntamiento les concede un piso en un bloque para gente pobre. Al fin consiguen salir de la white trash. Elvis, mientras tanto, no destaca precisamente en los estudios, pero juega bien al béisbol. Aunque consigue algunos amigos, no cae bien en el cole debido a su forma de vestir llamativa y sus peinados pintones. Adora la música de todo tipo: canciones románticas, Blues, Gospel, Country…

En 1952 nos encontramos a Elvis estudiando el oficio de electricista en la Humes High School. La escuela celebra una fiesta para recaudar fondos para los pobres y Elvis canta en el escenario Cold cold icy fingers, lo que le vale el aplauso entusiasta del público, que le hace repetirla. Posiblemente esto le ayudase a plantearse seriamente que podía dedicarse a la música. En esta época, la principal afición de Elvis es visitar los clubes de Blues de Memphis, en los que a veces sube a cantar con algún bluesman. Pero lo cierto es que se gradúa y encuentra un trabajo de chófer en una empresa eléctrica. Aunque él había estudiado para electricista, le gusta conducir camiones y le pagan bien.

Y llegamos al momento que va a cambiar su vida: un día de 1953, Elvis entra en los estudios de la Sun Records y graba, por cuatro dólares, un single como regalo para su mamá, con los temas My happiness y That´s when your heartaches begin. La secretaria que le atiende, Marion Keisker, impresionada por su buena presencia y por su voz, se fija en él. Su jefe, Sam Phillips, siempre estaba diciendo que quien encontrase a un blanco que interpretase la música al estilo negro se haría de oro. Marion va con la historia a Sam y éste le hace una prueba al joven Presley. No le impresiona mucho, pero le gusta su voz y le dice a Elvis que le llamará si llega a la Sun alguna canción apropiada para él. La canción llega meses después: el 3 de junio de 1954. Se titula Without you, y está escrita por un preso. Phillips no obtiene el resultado que espera, pero sigue molándole la voz del chaval y le pone en contacto con Bill Black (contrabajista) y Scotty Moore (guitarrista). Elvis, Scotty y Bill se tiran todo junio ensayando juntos y grabando temas como Milk cow Blues Boogie (Blues) y Harbor lights (balada). Sam está impresionado con lo que van consiguiendo, pero aún no han alcanzado lo que quiere.

El problema está en lograr que Elvis saque al exterior lo que tiene dentro. Una noche, después de horas de grabar sin el resultado deseado y a punto de dejarlo ya, Elvis empieza a cantar medio de coña un viejo Blues de Arthur Crudup titulado That´s all right, mama a ritmo de Country. Phillips pega un salto en la cabina de control: ha encontrado al blanco con alma negra (lo que no deja de tener cojones: un mes ensayando sin pillarlo y va el Pelvis, toca una canción en plan coña y lo consigue, el tío cabrón). Evidentemente, lo graban. En la cara B del single, para suavizar la reacción del público cuando escuchen un Blues interpretado por un blanco, hacen una versión de Blue moon of Kentucky, tema Country de Bill Monroe. De todas maneras, ambos temas están interpretados con la caña y el tono vacilón del nuevo estilo que está naciendo y que Elvis hace suyo automáticamente.

El single es lanzado a las ondas el 3 de julio de 1954 en el programa de Dewey Phillips (Red, hot and blue), provocando una avalancha de llamadas. El locutor tiene que pinchar la canción más de diez veces. Pese al éxito, Sam encuentra problemas para colocarlo en otras emisoras: suena demasiado blanco para las emisoras de Blues y demasiado negro para las de Country. Ni Blues, ni Country… Ha nacido un nuevo género: el Rockabilly. El single vende lo suficiente como para que Elvis aparque definitivamente su camión y se dedique sólo a la música. El 10 de agosto da su primera actuación como cantante profesional, junto a otros intérpretes de Country. Está programado que Elvis tenga dos apariciones en este bolo. En la primera de ellas toca dos temas Country: Old shep (¿recordáis?) y That´s when your heartaches begin, ante la indiferencia del público. Sam y Dewey le convencen para que en su segunda aparición se marque los temas Rockabilly. Sale Elvis y toca That´s all right, mama y Good Rockin´ tonight. La aclamación del público es tan extraordinaria que Webb Pierce, que tenía que cerrar el concierto, se niega a salir.

La carrera de Elvis adquiere una velocidad de vértigo. Su segundo single (Good Rockin´ tonight / I don´t care if the sun don´t shine) sale en septiembre. Ese mismo mes Elvis aparece en el Grand Ole Opry, donde fracasa, aunque se recupera moralmente triunfando en el Louisiana Hayride. Para finales de año ya tiene su club de fans. En enero de 1955 saca un nuevo single: Milk cow Blues Boogie y You´re a heartbreaker. En abril, otro: Baby, let´s play house / I´m left, you´re right, she´s gone, que sube al Top Ten y se queda allí durante 15 semanas. El 28 de junio aparece el quinto y último single de Elvis con Sun Records: Mystery train / I forgot to remember to forget, número 1 en la lista de Country del Billboard, manteniéndose durante 40 semanas.

Elvis llama la atención del Coronel Parker, que se dedica al mundillo del espectáculo. El Coronel convence al cantante y a su mamá (lo que no es menos importante, dado el enmadramiento de nuestro pélvico amigo) para que dejen la carrera del joven en sus manos. Elvis ya era demasiado potente para la Sun, que no tenía infraestructura para llegar al mercado nacional. Las multinacionales pujan y gana la RCA, pagando 35.000 dólares, incluyendo los derechos de todas las canciones grabadas por Elvis para Sun, editadas o no. Además, Presley recibe 5.000 dólares y un Cadillac (y sólo tiene diecinueve tacos, tío).

RCA lanza el último single de Sun a primeros de diciembre, editando los cuatro anteriores en Navidad. Entre el 10 y el 11 de enero de 1956, Elvis graba nuevos temas en Nashville con Bill Black, Scotty Moore, el batería D. J. Fontana (que ya le había acompañado en algunos discos de la Sun) y dos nombres destacados de los estudios de Nashville: Chet Atkins (guitarra) y Floyd Cramer (piano). Hacen canciones tan memorables como Heartbreak hotel, I got a woman, Money honey, I´m counting on you y I was the one. La primera y la última de éstas irán en el siguiente single. Elvis se encarga de promocionarlo en los shows de la tele (esto es importante: Elvis es un fenómeno televisivo. Es la tele la que convierte a Elvis en una estrella). Los escándalos que producen sus actuaciones y las críticas ferozmente negativas de los críticos musicales adultos hacen de Elvis un fenómeno nacional. Heartbreak hotel llega al número 1 y se convierte en el primero de los más de 120 discos de oro concedidos a Elvis durante toda su carrera.

Una vez conquistada la tele, llega el momento de pasar a la pantalla grande. James Dean ha muerto y los productores de Hollywood piensan que Elvis puede ser un buen sustituto para atraer a los adolescentes. El Coronel Parker recibe muchas ofertas, pero las considera demasiado poco para su chico. En agosto de 1956, la 20th Century Fox cede a las condiciones de Parker y Elvis protagoniza un western ambientado en la Guerra de Secesión que se debería haber titulado The Reno brothers y que no estaba previsto que fuera un musical, pero, al contar con Elvis, se le encarga a Ken Darby que componga cuatro temas Country para que Elvis los interprete en la peli: Love me tender, Poor boy, We´re gonna move y Let me. El primero de estos cuatro será el que dé nombre a la película, cuyo rodaje termina en septiembre.

En 1957, nuestro protagonista recibe una citación del ejército para el reconocimiento médico. Es considerado apto para todo servicio, lo que resulta un bombazo para sus fans. Miles de jóvenes se manifiestan ante el Pentágono y algunos incluso tiran piedras contra las ventanas. Piden que se le exima de la mili. Aunque la RCA pretendía usar sus influencias para que le destinasen a un servicio “rebajado” que pudiera compatibilizar con las grabaciones, Parker se opuso y paralizó este intento, ya que pensaba que a la carrera de Elvis no le convenía que éste gozase de privilegios especiales. El chico tenía que quedar como un buen patriota (sobre todo porque Parker, que tiene mucha vista, está pensando en convertirle en artista para todos los públicos para que así pueda sobrevivir al Rock & Roll cuando éste pase de moda). De todas formas, aún quedan 15 meses para que le llamen a filas. El 6 de enero aparece Elvis en el show de Ed Sullivan e interpreta Peace in the valley, un tema Gospel, con un éxito tan enorme que RCA tiene que sacar el tema en disco. El 2 de febrero empieza a rodar su segunda película: Loving you. Entre el 5 de mayo y el 27 de junio se rueda la tercera: Jailhouse Rock.

Cada película va acompañada de la edición de su correspondiente banda sonora en LP. RCA inunda el mercado de canciones, demostrando que Elvis domina todos los géneros y registros. Los adolescentes le idolatran y sus padres lo flipan intentando comprender el fenómeno. En septiembre empieza a grabar algo totalmente inesperado por el público: un LP de… ¡Baladas navideñas!, editado a mediados de noviembre con el título de Elvis' Christmas album, con formato lujoso y en el que aparecen, junto a villancicos tradicionales, otros en plan Rock con clara influencia Blues. Escándalo: los chicos lo compran en masa y los adultos ponen el grito en el cielo. Elvis, esa especie de Satanás con tupé y patillas, no va a dejar intacta ninguna tradición: ahora le ha dado por la Navidad, al muy degenerado.

Pero el tiempo corre y la orden de incorporación a filas fija ésta para el 20 de enero de 1958. Los directivos de la compañía consiguen un aplazamiento de tres meses para terminar de rodar King creole, su nueva película. Tres meses de actividad febril con la peli, la banda sonora y la grabación de más material para que la compañía lo fuera sacando mientras él estuviera de caqui. El 24 de marzo se incorpora por fin a filas. Su pelo cayendo al suelo por culpa de la maquinilla del barbero militar provoca berrinches por doquier. Poco antes de partir para la República Federal de Alemania (donde había sido destinado) palma su madre. Gladys abusaba del alcohol y de las pastillas para adelgazar, y el corazón le pasó factura. Esto tiene todos los ingredientes de un reality show, y el público responde: el rebelde se convierte en héroe americano, patriota y buen hijo.

Aunque Elvis está en el quinto pino, los discos siguen saliendo gracias al material que dejó grabado y su estilo sigue vigente. Vuelve de la mili en 1960 y aparece con Frank Sinatra en un especial de TV. Elvis se convierte en un artista para todos los públicos, como pretendía el Coronel Parker (y Sinatra está ahí para “darle la alternativa”). A partir de 1961 deja las actuaciones en directo y se centra en el cine. Las pelis se hacen prácticamente en cadena, a razón de tres por año, sin muchos gastos y, por lo tanto, muy rentables, ya que la gente va a verlas. De cada peli sale la banda sonora en vinilo, haciendo las veces de LP´s de Elvis. Cuando llegan nuevos ídolos musicales (Beatles, Dylan…), el Rey no se ve afectado porque ya es un artista para toda la familia. Se trata de mercados distintos.

En 1967 se casa con Priscilla Beaulieu y al año siguiente nace Lisa Marie. Ese año (1968) es el de la vuelta del Elvis Rocker, con cuero negro, para el especial de la tele. “Vuelta” que se ve confirmada con el disco del año siguiente, From Elvis in Memphis, algo más atrevido de lo que venía siendo habitual. Vuelve al número 1 con In the ghetto, y después con Suspicious minds. Ese mismo año vuelve también al directo y se convierte en la atracción de un colosal hotel de Las Vegas, donde encuentra un público que le quiere.

En esta última época, Elvis está más presente en la escena musical que en los sesenta, pero empieza a resultar algo patética la cosa para sus seguidores Rockers. Ya sabéis: las lentejuelas, los medallones, las hebillas enormes y los jodidos golpecitos de karate. Por cierto, que su instructor de karate se fuga con su mujer y él monta en cólera (y eso que él era un mujeriego de la hostia, el tío). Además, está ya chungo de salud por tantas dietas raras y tanta pastilla para todo, lo que le ha convertido en un drogadicto total. Es en esta época cuando se presenta al presidente Nixon para pedirle que le nombre agente especial antidroga (tendrá morro) para proteger a la juventud, con placa y pistola. En los conciertos usa corsés y pañales, porque su deterioro físico es tal que de vez en cuando pierde el control de sus intestinos.

Total, que palma la noche del 16 al 17 de agosto de 1977. A la mañana siguiente, su ligue del momento lo encuentra tirado en el suelo del water, seco. La explicación oficial, para evitar el escándalo (Elvis es América, recordad), es muerte natural, un ataque al corazón. Lo cierto es que se le detectaron 11 tipos distintos de droga en el organismo (una muerte muy natural si te metes de todo, por lo tanto).

Su muerte termina de forjar el mito. En varios estados ondea la bandera a media asta. Hay un intento de robar su cadáver y varios espiritistas dicen haber contactado con él. RCA reedita todos sus discos. El presidente Carter emite una declaración oficial de condolencia: La muerte de Elvis Presley priva a nuestro país de una parte de sí mismo… Su leyenda continúa hasta nuestros días. Elvis vive.

Roberto Blanco Tomás.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en 2001.

Bill Haley

Como ya anticipé en el artículo, aparecido el mes pasado en esta misma publicación, sobre las raíces del Rock & Roll, voy a daros la brasa todos los meses con los viejos ídolos del Rock de los años cincuenta. Así pues, como no podía ser de otra manera, empiezo esta serie con el que podemos considerar primer ídolo Rockero de la historia: Mr. Bill Haley. Vale que no era tan excitante como Eddie Cochran o Gene Vincent, pero también tiene gran interés, como vais a ver más adelante.

Hay que hacer énfasis en lo de primer ídolo porque esto no quiere decir que él se inventase el Rock & Roll, ni que fuera el primero que lo tocase. Si leíste el artículo antes mencionado sabrás que el Rock & Roll no lo inventó nadie: surgió como una mezcla de muchos elementos y en muchos lugares a la vez. Pero Bill Haley es el primero que alcanza la consideración de ídolo del nuevo ritmo, lo que no deja de ser curioso, porque nuestro amigo del caracolillo a lo folclórica no se ajusta para nada al estereotipo de figura del Rock de primera generación: no fue pobre, no tenía nada de sex-appeal (aunque hay gustos para todo), era del Norte, ya era un profesional cuando empezó esta movida y, además, ya era mayorcito cuando Rock around the clock, su tema más conocido, alcanzó el éxito.

Pero empecemos por el principio: nuestro protagonista nace cerquita de Detroit en 1927. Desde pequeño ya tenía claro que quería ser músico y pronto comenzó a aplicarse: con 13 años sabía tocar la guitarra y poco después empieza a tocar en garitos. Su repertorio abarca los principales subgéneros del Country: Hillbilly, Bluegrass, Western Swing, Yodel Songs… También incorpora temas del gran innovador del Country del momento: Hank Williams.

Pero el ambiente de los baretos es demasiado bronca para un chaval joven como él, al que le interesa la música y no las hostias. Deja de tocar en directo y se emplea como locutor de radio. También organiza pequeños bailes en colegios e institutos, pero pronto le vuelve a picar el gusanillo y comienza a tocar en las fiestas que organiza, y descubre una cosa: su música no acaba de conectar con la juventud. Los chavales quieren algo especial para ellos, con más ritmo. Nuestro héroe se da cuenta de esto y piensa en un nuevo estilo usando más instrumentos de cuerda, pero buscando con ellos el mismo efecto que con los de viento, para producir un sonido que los chicos pudieran acompañar dando palmas y bailando. En su búsqueda de un nuevo sonido terminará encontrando algo familiar para los jóvenes del Sur: una mezcla de Country y Blues.

A todo esto, Haley ya había estado en bastantes grupos. Podemos destacar entre ellos a los Four Aces of Western Swing. Como vocalista de The Downhomers conoce su debut discográfico en 1948. En 1949 inicia su andadura con The Saddlemen, grupo que constituye el embrión de lo que luego serán The Comets. Hay que hacer notar que hasta aquí su carrera no es nada del otro mundo, pero las cosas cambiarán pronto. Bill Haley & The Saddlemen no conocen un éxito inmediato, pero su nombre empieza a sonar. Hacen su “rodaje” en directo por la zona de Michigan y Pennsylvania hasta que Dave Miller, dueño del sello Essex, les ofrece un contrato. Estamos en 1951. Influidos por los sonidos negros, graban una versión de un éxito negro de esa época: Rocket 88, de Jackie Brenston & his Delta Cats (seudónimo de la banda de Ike Turner. Sí, tío, el que después se casaría con Tina). La versión original era ya cañera, pero Bill Haley le da un toque personal flipante. Aun así, el plástico sólo vendió 1.000 copias, pero estamos en el camino. Bill Haley y sus colegas se inventan una fórmula para los singles que lanzan: en la cara A meten canciones tradicionales del Country o del Folk de los EE.UU. y en la cara B cuelan cualquier tema del nuevo estilo. Esto terminará dando sus frutos. Un año después de Rocket 88, y tras nuevos fracasos con temas propios como Green tree Boogie y Sundown Boogie, se recupera el puntillo con Rock the joint, una canción de Jimmy Preston y sus Prestonians, con el que obtienen buenos resultados (150.000 copias vendidas).

En 1953 cambian el nombre del grupo por el que será el definitivo y con el que serán con el tiempo mundialmente conocidos: Bill Haley and his Comets. Su éxito sigue este año con Crazy man crazy. El estilo propio del grupo de Haley ya está totalmente marcado: acentúan los ritmos, aprovechan el tono metálico de las guitarras y utilizan la capacidad percusiva del contrabajo para, junto con la batería, crear la base rítmica sobre la que “colorean” los demás instrumentos y la voz. En cuanto a lo que dice en sus canciones, usa jerga negra con voz blanca, lo que en aquella época no era moco de pavo. Hay que dejar claro que él mismo declaró que no había un plan organizado para fusionar estilos, sino que todo se debió a una serie de casualidades. El caso es que se va acentuando progresivamente la influencia negra. Ya estamos lejos de aquel chaval que tocaba todos los palos del Country en los bares.

Crazy man crazy y Rock the joint les van a abrir las puertas de Decca. La historia ocurre de la siguiente manera: Milt Gabler, ejecutivo y productor de dicha discográfica, viejo zorro él, estaba al loro, y cuando Dave Miller rehusa en 1953 Rock around the clock como tema a grabar por Haley y su grupo (siendo grabado a continuación por Sonny Dae y sus Knights), James Myers y Jim Ferguson, managers de Haley, le apañan el paso a Decca. Louis Jordan acaba de dejar el sello y Gabler ve en Haley una posible continuación del éxito de Jordan. Decca contrata a la banda por un año, por si las moscas. La primera sesión de grabación tiene lugar en abril del ´54, grabándose dos temas, que componen el primer single de los Comets para Decca: Thirteen women y Rock around the clock. El disco vende sólo 75.000 copias, pero la discográfica, con buen olfato, prorroga de todos modos el contrato a Haley. Como curiosidad que muestra el grado de influencia negra en la música de los Comets, cuando llega el single al Reino Unido, todo dios en las islas cree que se trata de una banda negra.

El siguiente disco es una versión de Shake, Rattle and Roll, de Big Joe Turner. La letra es suavizada para neutralizar sus connotaciones sexuales, pero aun así le pareció ofensiva a mucha gente por su ritmo. La canción entra en el Top Ten y se mantiene allí dando caña durante dos meses.

Y llega el bombazo: Rock around the clock es elegida como tema principal para la película Semilla de maldad, de Richard Brooks, con Glenn Ford, Sidney Poitier y Tom Ewell. Ya conté en el anterior artículo lo que pasó con esta peli: los jóvenes entran en el cine tan tranquilos, pero, en cuanto suena la canción, sufren una transformación en plan Jekyll y Hyde, se levantan de sus asientos y empiezan a bailotear en los pasillos. En varios cines arrancan las butacas para ganar espacio para el baile. En otros, algunos chavales se golpean a sí mismos con los asientos y tienen que recibir atención médica. Esto ayuda a reforzar la teoría carca de que el Rock and Roll incita a la violencia (y el “alístate en los Marines” no, ¿verdad?). En una pequeña ciudad, un grupo de jóvenes destrozan el cine y salen a la calle, eufóricos, a por más, arrasando la ciudad. Ni un solo cine en el que se hubiera proyectado la película escapa sin incidentes. Las autoridades de muchos Estados prohiben la película y a Bill Haley le llueven ataques de todas partes.

Pero todo esto es publicidad y provoca que, en los meses que siguen al estreno, BillHaley & his Comets sean el grupo más apreciado por los jóvenes. Esto se traduce en ventas. A finales del ´55, Rock around the clock ha vendido tres millones de discos. Siguiendo el éxito, la banda aparece en tres films, dos de ellos de Alan Freed. Al remolque de esto se suceden los hits: Mambo Rock, Razzle dazzle, Rock-a-beatin´-boogie, etc. Todo esto acompañado de muchos bolos, actuaciones en T.V… El éxito, vaya.

Pero todo tiene un final. See you later, alligator es el último de sus temas que entra en el Top Ten, a principios de 1956. Las causas de su caída son variadas: la aparición de artistas más potentes; la dificultad del bueno de Bill para adaptarse a la corriente del Rock & Roll ya establecido, resistiéndose a cambiar su fórmula cuando el simple hecho de tocar Rock & Roll ya no basta; y también la insistencia en grabar sólo temas sobre los que se poseyeran derechos de autor, así cuando se les agotaron las ideas tuvieron que recurrir a fórmulas facilonas como pasar a Rock and Roll viejos standards americanos o europeos o la grabación de instrumentales simples y algo pachangueras.

Ahora bien, de estos tres factores que provocan la caída, seguramente el principal es el primero: la aparición de Rockeros más potentes. Y esto, sobre todo, tiene un nombre propio: Elvis. El Rey en persona. Y es que, para darnos cuenta, no hay más que comparar: Elvis tiene entonces 20 años; Haley, 27. Elvis es guapo; Haley está cebotas. Elvis tiene pinta de rebelde y es sexy y provocativo; Haley ya tiene varios hijos: es un “papá”, un “adulto infiltrado” en la movida del Rock´n´Roll. las consecuencias son lógicas: en pocos meses Bill será olvidado y Elvis será coronado Rey del Rock.

Para intentar mantenerse, Bill se va a Europa, donde su música aun es apreciada y, sobre todo, donde los discos de Elvis aun no se han editado. Hace una mini-gira y aún conoce una breve temporada de gloria en Inglaterra, gloria que acaba, como en EE.UU., cuando llega Elvis. A partir de 1956 sólo conocerá éxitos menores.

En 1959, Bill Haley deja Decca y se dedica a vivir del recuerdo de sus viejos éxitos. Sigue grabando LP´s y tocando Rock around the clock y demás en infinidad de conciertos y discos de revival. En 1968, con el auge del revival del Rock & Roll, Rock around the clock vuelve a subir a las listas de éxitos y Bill Haley conoce una nueva y breve popularidad. Desde entonces fue grabando periódicamente LP´s con mínimas ventas y tocando en shows de viejas glorias en Inglaterra y Francia, además de pequeñas giras por los EE.UU. El nivel ya no podía ser el mismo, y en ocasiones se llegaba a extremos grotescos, como la vez en que algunos de sus más acérrimos seguidores se pasaron cien pueblos organizando en los ´70 una gala en la que fue coronado Rey del Rock & Roll.

Y colorado, colorín, la historia llega a su fin: se retira a su casa de Harlingen (Texas) abrumado por desgracias familiares y problemas contractuales y muere allí el 9 de febrero del ´81, a los 53 años, solo y olvidado, de un ataque al corazón. Dicen que estaba ya alcoholizado y desquiciado mentalmente. Yo qué sé.

Efectivamente: como dije al principio, Bill Haley no es tan excitante como un Vincent o un Cochran, ni movía tanto los huevos como Elvis, pero con sus Comets, una máquina de precisión perfectamente engrasada y grandes músicos todos ellos, dieron forma a algunas de las canciones más bailadas de los ´50. Porque yo creo que ése es el rasgo que mejor define a Bill Haley and his Comets: bailongos. Su música es una de las mejores para rocanrolear; cuando la oyes no puedes evitar moverte. Y además, qué coño, sí que mola en plan macarra. Cuando aun iba al colegio y empezaba a construirme el tupé y oír Rock & Roll, hubo una temporada en la que Rock around the clock era una de mis canciones favoritas, si no la canción. Más tarde conocería otros grupos y solistas más cañeros, pero en esos tiempos pre-adolescentes, oyendo Rock around the clock me sentía todo un Rocker. Oh yeah!

Roberto Blanco Tomás.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en 2001.

The Blackberry Clouds

Entras con tu nena en la sala. El concierto ya hace rato que empezó. Llegas tarde, como siempre, después de tirarte horas intentando aparcar el buga. Hay mucha basca en el garito. El ambiente está cargado y huele a sudor, a tabaco y a otras cosas. Oh yeah, esto es Rocanrol. En el escenario la banda le pega a toda caña. El batería suda, concentrado, sin perder el ritmo ni un instante. El bajista, un tío delgado con el pelo largo, rasca frenéticamente las cuerdas de su instrumento. El guitarra, de pelo algo más corto que el bajista, saca chispas de su arma en el punteo. Cuando termina éste, el cantante, un tipo fuertote, con el pelo rapado  y gorra visera en plan Gene Vincent & the Blue Caps, ruge por el micro a la par que se contonea de forma bestial. Get your kicks on the Route 66, en plan Rock de los 70. Rock´n´Roll de toda la vida, con un par de cojones. The Blackberry Clouds, nena…

The Blackberry Clouds son Paco (voz), Francis (Guitarra), José Ángel (Batería) y Frank (bajo). La historia del grupo se remonta a finales del 95. Francis y Frank tocan en plan pasarlo bien con unos colegas de Casabermeja (Málaga), pero la afición por la música que comparten los dos Franciscos va más allá. Quieren montar algo más serio: formar un grupo y crear sus propias canciones. La formación oficial de la banda llega en marzo de 1996, cuando conocen a José Ángel. Un mes más tarde hacen unas pruebas para encontrar vocalista. Lo tienen difícil, ya que quieren hacer Rock setentero y para eso se necesita una voz potente. Prueban a un chaval, pero no les acaba de gustar. Entonces aparece Paco, “el hombre de las botas de oro”, como dice Frank, que “con su poderosa voz” les convence a todos.

Ya está completo el grupo. Empiezan a hacer algunas versiones para conjuntarse (nunca habían tocado juntos excepto Francis y Frank). Una vez conjuntados empiezan a montar temas propios y en octubre de ese mismo año dan su, en palabras de Frank, “primer y patético concierto”. Tenían muy machacado el local y se planteaban el tema del directo con mucha ilusión. Una asociación de la zona Oeste de Málaga, los “JAZP” (“Jodidos y Además Zin Pelas”), que entre otras cosas organizaba conciertos, dándole la posibilidad de tocar a mucha gente, montan uno en el Centro Cívico, cerca de la playa de la Misericordia. Nuestros héroes se suben allí. Paco está de espaldas en el escenario. Se da la vuelta y ve a unas 500-600 personas. “Se me vino el mundo abajo, macho, y digo: ‘me cago en la puta’. Me quedé clavao en el escenario”. Ninguno de ellos esperaba debutar ante tanta gente. Nervios. “Nos desenvolvimos lo mejor que pudimos y, después de ese concierto, tuvimos algunas conversaciones acerca de qué cosas debíamos hacer y qué cosas no debíamos hacer”. Aun así, según Frank, “estuvo muy bien para ser el primer concierto de un grupo”. Después de esto, la asociación les da otra oportunidad, esta vez en un bar también de la zona: el “Café Irlandés”. Esto ya es otra cosa: mucho más confiados y con los temas más preparados, se lo pasan bien y hacen pasárselo bien a los demás. Desde entonces han estado en continuo movimiento en busca de conciertos y hasta ahora, como afirman sonrientes ellos mismos, no se pueden quejar.

Respecto al tema de grabar, el primer intento lo hacen en el 96, en su local de ensayo, con un cuatro pistas (“Old Nick is gamblin´ on… and you lose”. Demo, 1996). El sonido era muy deficiente, pero les sirvió para entregarlo en sitios, para llevarlo a los bares y pasearlo un poco por ahí. Ya tenían tarjeta de presentación. Con el paso del tiempo, el nivel del grupo crece, el sonido es más sólido y se plantean meterse en un estudio, con un profesional que hiciera un buen trabajo. Se van a Alhaurín de la Torre (Málaga) en marzo de 1998, con un chaval que había montado hace poco un estudio. El chaval se llama Sergio Cascales y había tocado en la banda malagueña BlackJack, lo que resultó de gran importancia, ya que gracias a la experiencia de tocar en un grupo de características semejantes a los Clouds supo darle a aquello un aspecto creíble. Graban primero un par de temas, los mueven un poco, consiguen más bolos y completan unos meses después su Mini-CD “Takin´ it easy is our business” (autoeditado y distribuido por SURCO en el 2000): cinco temas, cinco trallazos de puro Rock and Roll. Este Mini-CD lo han mandado a un montón de concursos y les ha permitido tocar fuera de Málaga, contando con buena aceptación.

Pero estos cuatro años y pico que llevan tocando han supuesto una evolución en su música. Al principio hacían unas composiciones más grandilocuentes. “La influencia máxima eran Zeppelin, Deep Purple y esa gente –cuenta Paco-, pero poco a poco fuimos introduciendo elementos del Rhythm´n´Blues de los ´60, Garage, el sonido Detroit…”. En palabras de Frank, “la evolución más visible en el grupo es que hemos simplificado la estructura de los temas: los estamos haciendo más simples y más directos”. Paco: “y, quiérase o no, son ahora más coherentes; tienen su razón de ser. Los otros eran más de desvarío, con partes instrumentales en el centro de las canciones…”.

Paco es el encargado de las letras y confiesa que pone mucho de su experiencia personal en ellas, pero “siempre de una forma un poco dada la vuelta”. Como es lógico en un grupo de estas características, “el ambiente que se respira en las canciones es un Rock & Roll muy directo, ‘de la vieja escuela’, y claro, la temática funciona a base de tópicos en ese aspecto: desde desamores, desengaños, fiestas con los amigos, coches, motos, ir de putas… Lo que quieras… Tampoco pretendemos reivindicar ninguna causa social, porque, entre otras cosas, pienso que el Rock´n´Roll ya de por sí es subversivo”.

En el año 2000 han ocurrido grandes cosas para estos peligrosísimos rockeros. A finales de abril ganan el San Pepe Rock, en Campillos (Málaga). “Por fin ganamos. Llevamos presentándonos a concursos y certámenes desde hace lo menos tres años y no nos habíamos comido una paraguaya. Ganar este concurso por fin nos ha dado la ocasión de poder grabar un larga duración”.

Pero antes de ese larga duración participan en un recopilatorio (que tras algo de retraso ha salido hace poco) del sello malagueño Alone Records titulado “Alone…”. Es la primera referencia del sello y está dedicado a grupos de Málaga y, dentro de éstos, a la vertiente más durita del Rock (“Nosotros seremos de los más blanditos”, comenta Frank). En el recopilatorio aparecen dos temas del Mini-CD de nuestros protagonistas (“Give it up” y “13 loser”).

No paran. Como muestra, los últimos bolos: tocaron en la sala Rock Palace, de Madrid; luego en la sala Eagle, de Fuengirola; hicieron una minigira por Madrid, apareciendo en los “Conciertos de Radio 3” (y bordándolo, por cierto, aunque el público –niños de instituto traídos para la ocasión- era difícil) y tocando en la sala Gruta 77; después en Avilés (sala Cactus); otra vez en Madrid, en la sala Sol, con sus paisanos Hondonero, y después en Alicante. El 15 de diciembre estuvieron en la sala Escuela de Calor, en Campillos; el 22 pasaron por Disco Rincón, en Benalmádena, y el 29 por la Plaza de las Flores, en Málaga, con The Intoxicated Men y Eugene. No se si estaréis a tiempo de ir cuando leáis esto, pero el 2 de enero tocan en la sala Level de Córdoba con los finlandeses garajeros The Flamin´ Sideburns.

Actualmente se encuentran grabando en Alhaurín de la Torre el prometido CD. Lo iban a grabar con el sello Sonic Titan, pero al final lo  hacen con Alone Records, y es posible que este sello también se haga cargo de la distribución. Aparecerá hacia febrero, aproximadamente. También van a participar en la banda sonora de la película del conocido fotógrafo Emilio Schargorodsky y están tramando un EP en directo titulado “Rocket live”. Así que ya sabes: si ves anunciado un concierto suyo en tu ciudad, no te los pierdas, son muy buenos. Te lo digo yo, que les he visto en acción.

…Al final del concierto, el público se rompe las manos aplaudiendo. Un concierto cojonudo, sí señor. Ya en casa, en la cama, tu chica te pide Rock and Roll. Gracias, Blackberry Clouds.


Roberto Blanco Tomás.
Foto: Sylvia Álvarez López.
Publicado en la revista electrónica "Cuantoyporquetanto", en enero de 2001